No se llama guau, se llama perro.

¿Por qué le hablo a mi hija como a una persona normal?

Yo creía que era lo “normal” o puede que como muchas cosas, no me lo hubiera planteado nunca seriamente, pero no entendía ni entiendo a la gente que a los bebés les habla como si ellos mismos fueran niños con lengua de trapo, o simplemente no les habla demasiado porque total, solo son bebés y ya se sabe que no entienden nada. Evidentemente cada cual hace lo que le parece mejor para su hijo, pero por ese mismo motivo me sorprende que haya gente que no entienda que yo le hable a Miss Cheeks como a una persona, que es lo que es, sin menospreciar su inteligencia ni su capacidad para entender. No intento criar a una mini Einstein ni espero que sea una eminencia en la medicina gracias a mi afán por nombrarle las partes del cuerpo que toca lavar en la bañera, simplemente le cuento que está pasando a su alrededor, que pasará luego y como me gustaría que reaccionase ella.

No me hubiera puesto a escribir sobre este tema si no hubiese visto que mi actitud causa cuanto menos curiosidad. Todo vino porqué un día que estaba en la alfombra jugando con Miss Cheeks y otros familiares quise ir a la cocina a por agua, así que al levantarme, mi hija me miró y le dije, ahora vengo, voy a beber agua, te quedas aquí jugando, ¿vale? Y me di cuenta que estas “conversaciones” o esta manera de hablar con Miss Cheeks les resultó extraña. Tan extraña que lo comentaron, y Papi Vikingo les dijo que siempre lo hacía, que siempre le contaba lo que iba a hacer. Lo más gracioso y anecdótico es que rápidamente nos diagnosticaron a ambas de unas severas y agudas mamitis e hijitis crónicas y a pesar de estar ya acostumbrada a que el apellido de Miss Cheeks sea Enmadrada, eso me sorprendió.

Si, le hablo a mi hija, le cuento que es lo que va a desayunar, a veces hasta le pregunto que podríamos hacer para desayunar, aunque debería confesar que no espero más respuesta que un mamámamá o papápapá. Si se queda con su padre le cuento que voy a ducharme y ahora vuelvo, le explico que iremos a pasear a Rumba y que por eso nos estamos vistiendo y no creo que sea nada malo, al contrario, lo veo muy enriquecedor para ella. ¿Qué diferencia hay entre contarle o leerle un cuento y narrarle lo que va pasando en su vida? Yo sinceramente veo igual de normal y necesario para su desarrollo ambas cosas. Se familiarizan a muy temprana edad con infinidad de palabras ya que no se les limita a vocabulario infantil, tampoco vayamos a eliminar los filtros de palabrotas, todo en su justa medida, que no veo nada gracioso a un niño diciéndolas. Llamar a las cosas por su nombre, o más bien dicho, a los animales, ayuda a asimilar dos conceptos a la vez, como “quién” y “que”. El perro se llama perro y hace “guau guau”, pero no se llama guau-guau, es bastante distinto y creedme que lo entienden y lo asimilan perfectamente.

Si leerles cuentos desde pequeños favorece el hábito de la lectura, hablarles favorece el concepto de persona y da lugar a la participación y la relación con el entorno. Yo recuerdo ver a mi padre leer,  ponerme a su lado con mis libros y pensar que era increíble que se leyese libros tan gruesos. Me incitaba a seguir leyendo para poder leer los mismos libros que él, y lo mejor de todo es que creo que no sabe que en parte gracias a esos momentos ahora soy una devoradora de libros.

La verdad es que lo de no saber hablarle o no hacerlo, me tenía preocupada y cuando nació la pequeña vikinga, recuerdo que me medio obligaba yo misma a hablarle mientras la cambiaba. Imaginaba que los bebés que ya de por si están muy indefensos, que lo que quieren es lo que han conocido durante nueve meses, que no entienden aun este mundo fuera de mamá, los ponemos encima de una superficie dura, que no es el cuerpo blandito y acogedor de siempre, les desnudamos, con el consiguiente cambio de temperatura y les empezamos a mover para cambiarles el pañal, es normal que se alteren. Así que le hablaba, le contaba qué iba a pasar, y parecía que si oía mi voz calmada no se alteraba. Desde mi punto de vista, lo único que hago es implicarla en todo lo que hace sin ella haberlo decidido y no me parece tan extraño.

Al final solo puedo decir que sí, que lo confieso, le hablo a mi hija como a una persona normal, le leo cuentos desde que nació y tiene alguno favorito. Vivo con el miedo de tener que ir quitando carteles de “wanted” con mi cara y la reseña: cuidado, habla con su bebé. Pero la verdad es que luego se me pasa y sigo con mis conversaciones con Miss Cheeks.

Fomentar la lectura es ofrecer aventuras.image1

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DIY My first Crhristmas

Ya estamos en modo Navidad On, y como toda madre que quiere inmortalizar cada momento de las primeras navidades de su “mini me”, me he vuelto un poco bastante loca. No hablo del tema regalos, porqué creemos que cantidad no va para nada relacionado con calidad, mi locura ha ido más encaminada a las fotos y a crear recuerdos, y es por eso que se me ocurrió este DIY.

Postal Navideña

Necesitas:

  • pared blanca
  • regalos/cajas de regalos
  • decoración para regalos
  • Bollito fotografiable
  • Paciencia
  • rapidez (se cansan rápido los bollitos)

Primero, empecé con las postales Navideñas, que no son las mismas que las de año nuevo, of course! Eso es otra historia y otra mañana entera de fotos. La verdad es que es bien sencillo, necesité solamente una pared blanca, lacitos de decorar regalos y cajas envueltas a modo de regalo. Nosotros también usamos una caja que tenemos roja y le pusimos un lazo rojo enorme y ni tan mal oye!

Luego pusimos los regalos con un poco de gracia delante de la pared blanca, sentamos a Miss Cheeks dentro de una de las cajas y empecé a hacer fotos como si no hubiera un mañana, porqué la que no salía movida salía con un ojo abierto y el otro cerrado o intentándose comer a Rumba. Así que si os animáis a hacer vuestra propia postal, pensad que necesitaréis hacer muchas fotos. Si tenéis un iPhone, el modo Live ayuda bastante porqué alguna movida se puede llegar a salvar. Luego solo te queda retocarlas un poco con Lightroom si quieres, poner el texto e ir a imprimirlas.

postal

 

Body My First Christmas

Necesitas:

  • Body blanco
  • Rotuladores/pinturas para tela
  • 15 minutos (sé que es el Santo Grial de las madres)

 

Si algo tenía claro es que le iba a hacer un body para su primera Navidad, y no le hago uno para todas sus primeras cosas a modo de madre loca, porque no tengo tiempo básicamente. Así que le hice este body con la medio corona verde y la frase por delante y nuestros nombres y el año por detrás. Y después de morir por sobredosis de dulzura, me fui a imprimirlas.

body liv

Nosotros lo pusimos en catalán, El meu primer Nadal.

body-sol.jpg

 

Bola de Navidad

Necesitas:

  • 1 Bola de Navidad grandecita
  • Pintura para niños
  • Muchas toallitas
  • Suerte

Creo que este es el DIY más difícil, por eso de necesitar que el bebé tenga la mano abierta y no la cierre al ponerla encima de la bola y quede un cuadro abstracto donde se suponía que iba una mano, y por lo de no acabar llenos de pintura hasta las cejas. En mi caso fue el cuello y no me di cuenta hasta que me duché por la noche, lo que quiere decir que paseé mi cuello manchado por todo el súper.

Queda muy bonito en el árbol, aunque creo que antes de guardarla miraré de comprar un barniz en espray para rociarla un poco, porque me da miedo que se salte la pintura y el año que viene me lleve la sorpresa después de lo que me ha costado!

bola

 

Así que estos han sido nuestros tres recuerdos DIY, y la verdad es que nos ha encantado hacerlos y poder tener un recuerdo tan bonito aunque Miss Cheeks no se acordará de nada, lo podrá ver en fotos y podrá tener el body y la bolita del árbol.

 

Disfrutad, reíd, comed, pero sobre todo amad, amad bien fuerte.

 

¡Feliz Navidad a todo el mundo!

Horarios y Rutinas

Pronto descubrí que evidentemente mi hija aparte de no llevar reloj, no sabía lo que eran las horas

 

Horarios vs rutinas o lo que es lo mismo, expectativa vs realidad.

 

¿Es fácil poner horarios a los bebés? ¿Es aconsejable? ¿Por qué les cuesta tanto seguir un horario? Estas tres preguntas me las hice en modo repeat durante bastantes días después de nacer mi hija, intentando encontrar una respuesta o un poco de luz a esto de convivir con un bebé sin tener ni idea.

Los primeros días como novata que era, me marqué un horario, un poco obsesionada por todos los consejos y malos augurios de la gente que me decía que a grandes rasgos estaba criando a un monstruo que no dormiría nunca y aún menos lo haría sola, por mi manía de dar el pecho a demanda, tenerla siempre en brazos y hacer colecho. Intenté seguir sobretodo un horario nocturno con el que a las 10 Mss Cheeks y yo estábamos ya encamadas y yo rezando para que esa noche durmiera al menos una hora seguida, eso sí, sin ningún estímulo externo, ni televisión, ni luces ni móvil, pero no funcionaba. Podíamos estarnos una, dos o hasta tres horas en un bucle de teta-ojos como platos- teta. Pronto descubrí que evidentemente mi hija aparte de no llevar reloj, no sabía lo que eran las horas, por lo que a ella le era totalmente indiferente si eran las 10, las 11 o las 3 de la madrugada, así que dejé de mirar el reloj y empecé a crear unas rutinas y costumbres no tan guiada por las horas sino más bien por el momento del día. Eso quiere decir que nuestras rutinas abarcan un lapso de tiempo bastante grande y no una hora concreta.

Tampoco os penséis que esas rutinas han sido la panacea, porqué la amiga sigue a sus siete meses con sus despertares nocturnos sin hacer más de tres horas seguidas de sueño y no siempre se duerme las mismas siestas. Hay días que me sorprende con una de dos horas para que me confíe y planee algo para hacer mientras echa la siesta al día siguiente y resulta que ese día con 20 minutos está como nueva, casualidades de la vida supongo. Lo que sí es verdad es que ya vamos planeando o más bien visualizando como pasará la mañana, el mediodía o la tarde, pero eso sí, viviendo el presente. Si hay algo que le tengo que agradecer a Mss Cheeks y a su manera de ser tan intensa, es hacerme vivir y valorar más el presente (y las horas de sueño). Claro que pienso en el futuro pero como cada día o semana hay un cambio en ella y por consiguiente en mí, vivo como ella, al día, lo que ayer funcionó puede que hoy no nos sirva y al revés.

¿Entonces por qué crear rutinas?

  • Crear rutinas les ayuda a predecir lo que pasará, saben que después del baño toca teta y cama, por ejemplo, que después del paseo de la mañana viene otro ratito de teta y otra siestecita p’al cuerpo.
  • Los bebés no entienden de horas ni horarios, eso lo empezamos a entender luego, ellos solo entienden de instintos, de supervivencia sobretodo, que les hace querer estar muy cerca de su fuente de alimento, calor y protección. Así que su rutina de normal es comer, dormir, estar un rato despiertos y volver a empezar.
  • Nos ayuda a nosotras también a no volvernos locas y poder predecir un poco como avanzará la jornada, aunque siempre es un poco lotería, la verdad.
  • Si hay más niños en casa, crear o adaptar patrones y rutinas ayuda a los mayores a entender que hay un nuevo miembro que necesita un extra en atención y ellos pueden compartir algunos momentos como el baño o el paseo y así sentir al bebé integrado y no a parte de su día a día.

A pesar de todo esto, cada niño lleva su ritmo, hay niños que desde bien pequeños duermen 4 o 5 horas y tienen un patrón de sueño muy marcado, por tanto incorporarlo a nuestra rutina es muy fácil. Y Luego están los niños intensos como Mss Cheeks que te desestructuran todo tu mundo en un momento y tienes que empezar de cero con ellos, pero oye, como ya he dicho, te hacen valorar cada segundo como si fuera oro y siempre viene bien darte cuenta de que en el fondo, la vida es eso que pasa mientras la planeamos, así que dejemos de planificarlo todo tanto y vivamos más.

BLW, empezamos?

Los básicos para empezar

Ya expliqué cómo descubrimos el BLW, pero no conté sus principios básicos o indispensables ni como nos ha funcionado este primer mes, así que aquí os dejo un poco el resumen de esta primera toma de contacto.

Su principal alimento sigue siendo la leche.

A estas alturas todas aquellas personas que se hayan interesado por este método ya tendrán grabado a fuego en su mente los cuatro requisitos indispensables para empezar cualquier alimentación complementaria. Quiero aclarar que su principal alimento sigue siendo la leche, la materna en nuestro caso, porqué veo que el concepto de “complementaria” le cuesta de entender a mucha gente. Esto se traduce en que antes de sentar a Mss Cheeks para comer con nosotros, yo le ofrezco pecho, ella come y se alimenta y luego prueba y se familiariza con la comida sólida. Y sí, luego vuelve a tomar teta porqué se queda relajada y le gusta.

¿Empezamos ya?

Para empezar con el BLW necesitamos cuatro básicos, primero que se aguante sentada sola, sin tambalearse ya que eso indica que los músculos de su espalda y cuello son lo suficientemente fuertes como para evitar atragantarse. El segundo requisito es que tenga seis meses, antes no es recomendable porqué su sistema digestivo no está preparado, a parte no hay prisa, con la leche están bien alimentados, ojo que no lo digo yo, lo dice la OMS. En tercer lugar, el niñ@ tiene que estar interesado por la comida. Con Mss Cheeks fue fácil porqué como siempre ha sido tan intensa, ha estado encima mío mientras comía, o los días que su majestad se despertaba benevolente conmigo y me daba un mini respiro para comer, en la trona evolutiva. Así que la ventaja de su intensidad es que siempre se ha sentado a “comer” con nosotros y se ha sentido integrada, por tanto el paso a comer ella sola fue muy fluido. Y que si te despistas te come hasta a ti, también influye. Por último, necesitaremos que haya perdido el reflejo de extrusión, que es el reflejo innato que tienen todos los bebés para evitar que ingieran algo que no sea líquido. Si con 6 meses y una semana o dos lo mantienen, no pasa nada, simplemente no están preparados aun, no es automático, como digo, cada niñ@ es un mundo.

Este último punto me hace reflexionar sobre las prisas y tempos que intentamos meter con calzador a los bebés desde que nacen. Se respeta más que un bebé no esté preparado para andar o para hablar que para ingerir sólidos, y para mí es un error. Deberíamos respetar más sus tiempos, pero son cosas de la sociedad supongo.

Una vez Mss Cheeks cumplió todos los requisitos, la sentamos en su trona, bien sentada y empezamos a ofrecerle los alimentos, de uno en uno, respetando la norma de los tres días por alimento para descartar alergias, y hasta hoy, a un día de cumplir los 7 meses hemos disfrutado de cada momento aunque también nos hemos asustado con cada arcada, sobre todo al principio, a pesar de que Mss Cheeks no ha hecho demasiadas. Pero al fin y al cabo, si cumplen todos los requisitos y la presentación de los alimentos es la adecuada, haciendo sticks o trozos grandes y manejables, solo queda confiar en ellos y en su instinto, que no son tontos. Y por supuesto no dejarlos nunca solos sin supervisión.

¡Calma mami!

Lejos de ser una guía para el BLW, solamente cuento nuestra experiencia porque creo que leer vivencias de otras madres y padres hace que confiemos más en nuestros bebés y les demos poco a poco su espacio respetando sus tiempos. Pero como ya dije en el otro post, no se es mejor ni peor por optar por una u otra clase de alimentación complementaria, y si no te sientes cómoda con el BLW, no pasa nada, no he visto a nadie con veinte años que solamente coma papilla!

¿Existe el “cerebro de embarazada”?

El día que olvidé el apellido de Papi Vikingo

¿Habéis oído hablar de eso que llaman cerebro de embarazada? Se da evidentemente cuando una mujer está embarazada y dura más o menos hasta los dos años del niño/a. Se sabe que el cerebro sufre ciertos cambios químicos que a grandes rasgos, activan las partes más primitivas de éste, conectando a la madre con los instintos más primarios como huir de situaciones de peligro, anticiparse a posibles amenazas del entorno o ser más empática con los sentimientos y emociones, para entender mejor al futuro bebé y sus necesidades.

En mi caso lo noté yo y todo mi entorno.  Estando en el principio del embarazo, me vi con algún lapsus tonto que consideré normal teniendo en cuenta que siempre he sido un poco despistada, pero a medida que avanzaba la gestación, lo hacían también los despistes y ya empecé a temer que cualquier día me llevaría a un perro que no fuera el nuestro a casa o que me perdería en el súper.

Por suerte, Rumba nunca se vio en un Erasmus familiar ni yo vagué perdida por el súper, por el parquin sí, pero eso me pasa igualmente sin estar embarazada.

Como digo, eran pequeños despistes, dejar cosas en sitios extraños, no reconocer a gente que había conocido hacía poco, aunque creo que no reconocer a mi ginecólogo dos veces seguidas es más que un pequeño despiste. Pero nos lo tomábamos con humor, sobretodo Papi Vikingo, que tenía siempre una historia graciosa que contar los domingos en familia.

Fueron pasando los meses hasta que llegó el día que este buen hombre me estará recordando toda la vida, cuando una mujer nos preguntó cómo se llamaría la niña y cuál era el primer apellido, para según ella, cerciorarse de que combinaban perfectamente. Pues bien, tuve un cortocircuito que creo que hasta se oyó fuera de mi cabeza el choque de neuronas y es que ¡se me había olvidado el apellido de Papi Vikingo! Solo me salió señalarlo, como pasándole el marrón a él y decir sin perder la dignidad, “el suyo”.

Por suerte a las dos semanas nació Mss Cheeks y sólo volví a pasar vergüenza cuando en la sala de partos pregunté quién era el hombre que me había atendido. Era mi ginecólogo (again).

Así que desde aquí quiero romper una lanza a favor de todas las embarazadas con complejo de Dori.

Embarazadas y mamás olvidadizas del mundo, si no nos acordamos será que no era para tanto. Disfrutemos de los despistes, algunos hasta dan para un post!

Baby led weaning (BLW)

BLW o Alimentación autorregulada por el bebé

¿Cómo descubrimos el BLW?

No recuerdo muy bien ni cómo ni cuándo conocí el BLW, supongo que viendo algún vídeo de YouTube, pero sé que fue antes del embarazo. Tampoco le di mucha importancia más allá de comentárselo a Papi Vikingo, (que por aquél entonces ni era papi ni vikingo), y como no había ningún vástago con el que llevarlo a cabo, el tema quedó ahí. Sí que recuerdo que analizamos un poco el método y llegamos a la conclusión de que no era ninguna moda, que la moda son los minipimers y las trituradoras en todo caso, pero no fue un momento transcendental de nuestra historia.

Pero llegó el día, ese día en el que ya embarazada me dio la locura y la ansiedad ante el reto que supondría la maternidad, y empecé con las dudas y preguntas transcendentales tales como: ¿BLW o puré, pañales de tela o normales, cremas corporales bio o aceites naturales, ropa solamente de algodón orgánico o normal, cuna o en nuestra cama directamente, hamaca sí o hamaca no, chupete sí o no? Y Papi Vikingo, ya viéndose venir una crisis de carácter mundial orquestada por mis hormonas, me aconsejó ir a buscar algún libro, sabedor de que debido a mi naturaleza pragmática, por no decir histérica, necesito y me relaja encontrar y leer evidencias para no volverme ni volverle loco a él.

Encontramos el libro de “El niño ya come solo” de Gill Rapley y Tracey Murkett y me dejó claras muchas de mis dudas, que al fin y al cabo solo son dudas sociales. Quiero decir que son dudas que das por seguras ya que “de toda la vida” se han hecho las cosas de una u otra manera y las adquieres como propias, muchas veces sin replanteártelas al estar socialmente aceptadas y normalizadas. Me sorprendió leer por ejemplo, que los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, tienen más facilidad para empezar con el BLW, debido al movimiento de la lengua al succionar el pecho, o que no es más seguro dar puré para que no se atraganten ya que se atragantan los mismos niños con los dos tipo de alimentación.

En definitiva, ese primer libro fue el que me abrió más si cabe la mente hacia el BLW, aunque lo que me ha ayudado mucho también han sido los grupos de facebook y los vídeos de YouTube, para no saltar como un luchador mejicano encima de la niña y hacerle una RCP de manual a la primera arcada o mueca, porqué una cosa es verdad, si no estás segur@, mejor no hacerlo, porqué sufrir “pa ná” es tontería.

En otro post hablaré de las ventajas e inconvenientes del BLW, de los libros que he leído y de nuestra experiencia este primer mes, que está siendo muy chula, ya os lo digo.

Cuando dormir es una utopía

El otro día, encontrándome inmersa en una borrachera de sueño de esas en las que ya no estás ni irritable, sencillamente estás muuuy tonta y te ríes y dices más estupideces de lo normal, mientras tienes ganas de llorar para al menos, cerrar un rato los ojos, pensé en mi yo de antes. Me eché a reír pensando en lo graciosa y mona que era yo al decir que estaba cansada ya que casi no habia dormido esa noche porqué me quedé viendo una serie, o estuve corrigiendo exámenes y writings hasta tarde.

Criatura…Eso no era nada, ESTO si que es duro, hay noches en las que lo siento como un ejercicio de tortura en toda regla dirigido y ejecutado por Mss Cheeks, mi pequeña dictadora.

Sé que hasta los cuatro años no se regula el sueño, sé que mi bebe tiene solo seis meses, que su patrón de sueño entra dentro de la normalidad, pero es que a veces dudo de si es una estrategia para ser heredera única y así evitar posibles conflictos futuros.

También he barajado la posibilidad de creer en la teoría de mi señora madre, quien achaca mis noches de desvelo al Karma, por haber sido yo en mi dulce etapa de CERO A DOS AÑOS una festivalera de cuidado, e impedirle dormir tanto de día como de noche. Aunque prefiero pensar que solamente lo hacía para que no se perdiera ni un segundo de mí, o para mantenerla alerta y entrenada para un futuro cataclismo zombie.

Hoy me lo tomo con un poco de humor porqué al menos esta noche no he tenido que pasear con Mss Cheeks en brazos por la habitación durante media hora, cada dos horas. Pero ahora mismo me preguntan que es lo que más echo de menos de mi vida BMC (Before Mss Cheeks), como dice una amiga, y no me lo pienso, DORMIR. Lo hardcore del tema es que no me refiero a dormir hasta las 11 de la mañana un domingo, me conformaría con dormir más de dos horas seguidas, unas tres, o cuatro si nos ponemos exquisitas, pero nunca llega LA NOCHE, esa noche en la que duerma seguido, que bien suena, y que lejos la veo!

La verdad y a modo de reflexión para no hundir más a otras zombie mom, quiero decir que todo pasa, nunca más volverán a ser esos bebés diminutos, aunque Mss Cheeks nunca lo fue por su envergadura, nunca más volverán a tener un día de vida, una semana o un mes, así que sí, es duro, desesperante e incluso desquiciante a veces, pero es una temporada, unos meses y a pesar de todas nuestras malas noches, volvería a empezar una y mil veces más. Y es que al final, ojerosa, despeinada, con el pijama mal atado y con el ceño fruncido, ella me mira y me sonríe y parece su manera de decir lo siento, te quiero. Y así yo sonrio de nuevo y recuerdo lo que es ser completamente feliz.