Zapatos para bebé, no gracias

No le tapaba los pies, a pesar de tener que esquivar miradas de desaprobación con movimientos dramáticos de cabeza diciendo que no.

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-Le he comprado unos zapatitos monísimos

-Ya, pero es que no lleva y no se los voy a poner

-Pero son muy monos, quedaría muy guapa

– ( ojos en blanco y cara de agobio)

Primero, los bebés cuantos menos complementos lleven y más sencillos vayan mejor, segundo no le voy a poner zapatos hasta que no sean totalmente necesarios, y no, no es necesario que los lleve solo para combinar.

Muchos se sorprenden ante mi reticencia a los zapatos y aún se sorprenden más cuando la ven o saben que en casa va descalza. Cuando estamos en la alfombra L no lleva calcetines, pero cuando está en otro sitio de la casa si que los lleva, más que nada para que no coja frío en los pies, que es incómodo, porqué yo también voy descalza y se nota el fresquete.

Personalmente yo voy descalza porqué me gusta, pero a ella la dejo descalza por los múltiples beneficios que eso conlleva.

Desde recién nacida no le tapaba los pies, a pesar de tener que esquivar miradas de desaprobación con movimientos dramáticos de cabeza diciendo que no, cuando les decía que no se los tapaba porque se termorregulan por los pies y que es necesario que así lo hagan. Pobre criatura! Que madre le ha tocado! Se que esto pasaba por la cabeza de muchos, pero aquí está la amiga, con casi 10 meses y no se ha puesto mala ni un día y dudo que haya sido a conciencia, para darles en los morros a los críticos de maternidades ajenas.

No se ha puesto mala por ir descalza porqué el frío no entra por los pies, no te resfías por ir descalza, te resfrías porque hay virus, y en invierno el frío hace de vasoconstrictor en la mucosa de la nariz, esto hace que a su vez haya menos leucocitos, o sea defensas, por tanto estamos menos protegidos. Y así amigos y amigas nos resfriamos. Puedes ir con botas con estufa incorporada si quieres, que si estás más débil o sensible a un virus, te pondrás malo.

Los primeros meses no se los puse por lo de la termoregulación, luego leí que sus pies son más sensibles que sus manos en cuanto a tacto y por tanto en cuanto al reconocimiento del entorno y agradecí mucho no habérselos puesto, la verdad. Luego se los descubren, y Miss Cheeks se pasaba el día con el pie en la boca, instintivamente estaba practicando el auto conocimiento, la propiocepción, saber que lo que se llevaba a la boca era parte de ella. Después tampoco se los he puesto porqué ha empezado con el gateo, a reptar, ponerse de pie y a dar pasitos sola. Si todo esto lo tiene que hacer con un zapato que por muy cómodo que sea no deja de ser algo entre el suelo y ella, un suelo que necesita conocer bien para lograr un buen equilibrio, me parece que estaría poniéndole trabas en vez de dejarla fluir. En fin, un despropósito a mi modo de ver.

¿Ya però y fuera de casa?

A pesar de todo esto nosotros compramos unas atippas, que me parecieron las menos gruesas ya que es silicona con calcetín, y las llevamos siempre en la bolsa porqué como la secretaria quiere andar y correr ya, right now, necesitamos algo para cuando estamos fuera de casa, que entorpezca lo menos posible y que sea lo más respetuoso con sus pies y me parece que este calzado cumple con los requisitos bastante bien.

En fin, que lo que quiero decir es que pensemos un poquito antes de calzar a los bebés, y digo calzar como puede ser cualquier otro acto como ponerles colonia, pantalones apretados o vestidos muy monos pero nada prácticos cuando empiezan a gatear. Leamos más, cuestionemos más verdades absolutas, miremos y escuchemos a nuestra naturaleza y a nuestra anatomía. Repetiré siempre que no considero a nadie mejor o peor madre por hacer o no hacer según que cosas, pero si que considero que en general no pensamos mucho en las consecuencias de nuestros actos ni en el porqué de las cosas y actuamos por impulso.

Si en la tienda ponen los conjuntos de bebé con calzado pues se le pone calzado y tan contentos, no? Pues no, sinceramente no. Si en la tienda ponen calzado es porqué saben que llama la atención, todo lo que sea una reproducción en miniatura de algo, hace gracia y llama la atención. ¡El calzado es lo más caro en relación al tamaño y a la utilidad, que es nula! En fin, que me pondría a criticar aquí y no acabaría nunca, y la idea era contar el porqué ir descalzos es beneficioso, porqué claramente lo es.

En cada post que escribo acabo con la duda de si realmente estamos muy desinformados o demasiado adoctrinados por marcas y ya empiezo a cuestionarme muchas más cosas, espero abrir un poco la mente de quien me lea si eso ayuda a mejorar. ¿Como lo veis, nos manipulan o soy una conspiranóica? Jajaja ahí lo dejo.

See you soon!

Los bebés ajenos no se tocan

Sé que el título puede parecer de loca, pero es lo que pienso, aun que también hay gente que no piensa para nada como yo y no le importa que cojan y toquen a su bebé, y lo veo igual de bien y respetable que mi postura en cuanto al tema.

Mi madre siempre me dijo de pequeña que no tocara las manos de los bebés, porqué se las ponen en la boca y yo podía (seguro) tener suciedad, lo entendí perfectamente y desde entonces nunca les toco las manos a los bebés ajenos. Si yo con tres años entendí eso,¿me puede explicar alguien porqué la gente no lo entiende aunque se lo haya dicho mil veces? Porqué desde que llegó Miss Cheeks la verdad es que no tengo filtro para las cosas relacionadas con ella y si no me gusta algo lo digo, siente bien o mal.

Me pueden y ciertamente lo hacen, tachar de exagerada, decirme que no puedo tenerla en una burbuja (cosa que no pretendo), que los gérmenes son buenos y mil opiniones más, pero no me gusta que la gente con las manos con las que ha fumado, ha tocado dinero (que hay hasta caca en él, pero caca caca eh, excrementos de persona), o con las manos con las que se han rascado partes de lado oscuro de su cuerpo, toquen a mi hija.

“No pero si no he tocado nada sucio”. Me río yo de esta frase, a ver, perdona… has tocado la maneta del coche? Dinero? La cinta de las escaleras mecánicas? Una carta de un restaurante? Un pomo de una puerta? Los botones del ascensor? Has fumado? Has subido y bajado la taza del wc? Has acariciado a algún animal que no sea el nuestro? Te has rascado la nariz, las orejas o porqué no decirlo, el culo? Todas esas cosas normales para nosotros, están llenas, cargadas de bacterias y suciedad en general. ¿Tu chuparías alguna de esas cosas? Si la respuesta es no, que espero que lo sea, ¿Por qué tiene mi hija que chuparlo solamente porqué tú quieras cogerle la mano? No creo estar pidiendo algo extravagante, la verdad.

El porteo nos salvó

La ventaja del porteo y más en invierno, es que sus manos van dentro de mi chaqueta, así que en la calle evito algunas situaciones incómodas. Aun así, aun llevándola pegada a mí, dentro de la chaqueta y por tanto dentro de mi espacio personal, me he visto en algunas que me han dejado como se dice ahora, con el culo torcido.

Top 3 de situaciones inverosímiles

La primera fue un día que quisieron tocarle las pestañas, si si, las pestañas, es decir meterle un dedo en el ojo básicamente, porqué as tiene muy largas y bonitas (qué esto no solo lo digo yo con todo mi amor de madre, lo dice mucha gente) y la segunda fue cuando la persona tocadora en potencia, por suerte , pensé ilusa de mí, llevaba bolsas en las manos y por tanto no podía tocar a Miss Cheeks. Lo que me dejó con cara de acelga fue cuando esa persona enviada de Satanás decidió dedicarse a soplarle en la cara , y por tanto en mi cara también. Así, tal cual, sin anestesia. Pues bien, si alguien más cree que morimos de necesidad de oler su aliento, va equivocado, es más, pido por favor que no nos echen más el aliento. Gracias. Finalmente para acabar con esta serie de sucesos paranormales, quiero hablar del día que porteando y amamantando a la vez, que por cierto es mi día a día y lo hacemos en el súper o de paseo o en casa, una señora intentaba a toda costa tocarle la cara a Miss Cheeks sin pensar que, en un momento dado me podía tocar un pezón y que aunque no lo parezca, no es de mi agrado que gente a la que no conozco (y a la que conozco tampoco), me acaricien los pezones! He dicho.
Entiendo que Miss Cheeks es un caramelito, pero por Yoda y por Han Solo, un poco de sentido común! Un poco de respeto a mi espacio personal y al suyo, que aunque sea un bebé dudo que le guste que le toquen las pestañas, o que le pellizquen las piernas, que le soplen en la cara o que la molesten mientras come!

En fin, ahora es esto, pero en unos meses tendré que lidiar con los “ dame un beso!” “Oh no me quiere, no quiere darme un beso” “si me das un beso te doy una cosita” así que empezaré a coger fuerzas, y a afilar mi espada, que lo que nos queda promete!

Mis cinco libros indispensables para el primer año de maternidad

Las recetas son bastante fáciles o al menos no son ingredientes como cuerno de unicornio y lagrimas fermentadas de sirena

La otra noche mientras leía, miré la mesita de noche y vi que tenía  seis libros y absolutamente todos eran sobre maternidad, crianza o lactancia. Entonces pensé en lo mucho que me han ayudado algunos de esos libros y otros que tengo en la librería, donde en mi sección solamente hay libros de maternidad y crianza, libros de cocina vegetariana y vegana y libros en inglés. Como alguno de esos libros han sido muy importantes para mí, me he decidido a escribir este post, por si puede servir de ayuda a alguien.

Lactancia Materna

El primer libro que me ayudó muchísimo fue el de Un regalo para toda la vida de Carlos González, aun que sé que hay más, y a algunos ya les tengo el ojo echado, este me ayudó mucho. Pienso sinceramente que si no me hubiera leído este libro ahora mismo Miss Cheeks tomaría biberón y la lactancia materna hubiera fracasado al primer mes. Me gustó su manera de explicar las cosas, sus ejemplos prácticos que pude debatir con mi pareja y hacer que él tuviera los conceptos igual de claros que yo. Es muy tranquilizador el saber que te apoyan sin cuestionar tu capacidad para generar leche, que sepan lo que son las crisis de crecimiento y no crean que por arte de magia se te han secado los pechos o que entiendan que las tetas no tienen fecha de caducidad porque a los seis meses la leche sigue siendo igual de buena, nutritiva e importante que al principio.

El segundo es Somos la leche de Alba Padró y lo compré con la lactancia ya establecida con éxito, creo que Miss Cheeks ya tenia unos 5 meses y supongo que por eso no lo considero tanto mi salvación en cuanto al principio de lactar. A pesar de eso, cuando lo leí pensé en lo bien que me hubiera venido unos meses atrás. Es muy explícito, habla de casos y problemas concretos, lo leí en dos días, y mira que Miss Cheeks es absorbente! Me gustó muchísimo, es uno de esos libros que sabes que volverás a leer, porqué no habla solamente del inicio de la lactancia, habla de todo el proceso y te sientes empoderada y acompañada. Supongo que al ser asesora de lactancia y atender las consultas de Miles de madres en Alba Lactancia Materna, ha visto y oído de todo, y por eso este libro es tan completo. Desde mi punto de vista no se deja nada en el tintero, y a pesar de haberlo leído ya, ahora estoy releyendo algunas partes por las dudas y preguntas que me han surgido en esta etapa en la que nos encontramos Miss Cheeks y yo. Sin duda es un libro que debe ocupar un sitio importante en tu librería particular, yo lo recomiendo a toda embarazada que me dice que tiene intención de dar el pecho a su bebé.

Baby led weaning

El libro de El niño ya come solo de Gill Rapley y Tracey Murkett fue el primer libro que leí sobre BLW, es cierto que ya hacía tiempo que estaba en grupos de Facebook sobre el método, y en instagram seguía a bastantes cuentas sobre ello, pero este libro me dejó pensando mucho y eso me encanta de un libro. Me dejó pensando y analizando el comportamiento humano, el instinto que tenemos silenciado en muchos casos por la vida que llevamos, porqué no habla solamente de los beneficios del blw, habla también de porqué estamos preparados para ello, relaciona la lactancia materna, la evolución humana y nuestras características físicas que denotan cuál seria la forma más natural de empezar a alimentarnos. Lo que también me gustó es que expone los riesgos que puede tener, al igual que los purés y da las pautas de “seguridad” a seguir, como los imprescindibles para adentrarse en el método. En resumen, este libro me gusta por la manera de enfocar la crianza, ya que lo hace desde un punto de vista muy natural, consciente y respetuoso. Pienso que también es un imprescindible.

Ya tenía la teoría, pero a parte de la práctica me faltaban recetas, así que primero me bajé la App de happyblwrecipes, que tiene bastantes recetas y luego compré el libro de Baby-led weaning (70 recetas) de Begoña Prats, creadora de la App que he comentado. La verdad es que al principio aclara algunas dudas sobre el blw, explica como introducir los alimentos o que requisitos son indispensables así que a parte de gustarme me ayudó a afianzar conceptos y a estar más segura.

Las recetas son bastante fáciles o al menos no son ingredientes como cuerno de unicornio y lagrimas fermentadas de sirena, son ingredientes normales. Me gusta porqué hay bastantes recetas sin productos de origen animal, y encuentras muchas recetas con cereales, que con el BLW, al no darles como norma papilla de cereales, a veces cuesta incorporar-los en el menú. Y la verdad, a mi la repostería me ha encantado!

Ahora mismo estoy leyendo entre otros, el libro de El niño no me come del pediatra Carlos González, y de momento me está gustando mucho. como todos sus libros habla y trata los “problemas” para comer desde la confianza y el respeto hacia el niño como persona, sin tratar de imponer nuestra opinión sin observar y ver con perspectiva lo que está pasando.

Aun que no es de BLW, me gustó mucho el libro de Mamá come sano de Júlio Basulto, ya que aborda los problemas de alimentación de las sociedades modernas, recomienda reducir el consumo de alimentos de origen animal y procesados, todo esto de la mano de estudios científicos. A parte aclara dudas sobre nutrición en el embarazo y la lactancia y sobre madres vegetarianas. Y tengo para después, de este mismo autor, el libro de Se me hace bola, que tiene muy buena pinta.

 

Sueño

Recomiendo rotundamente a Rosa jové con su libro Dormir sin lágrimas. No se trata de un método, si estás buscando un libro que te de la clave para dormir a tu hijo, este no lo es, y te recomendaría que huyeras de esa clase de libros, sinceramente. Este libro ha sido otra vez la luz al final del túnel como me pasó con la lactancia, es un libro que explica qué y cómo es el sueño de un bebé (habla también del sueño hasta los 6 años y algo de la edad adulta), por lo que si vives como en mi caso, de after constante porque tu bebe no “duerme bien”, te lo recomiendo mucho. Me tranquilizó ver que Miss Cheeks no era rara, que era sencillamente un bebé, y pude identificar cada etapa que ya había pasado o en la que se encuentra ahora y la verdad lo agradecí muchísimo.

Del tema suenño también otro libro fichado, a ver si me leo otro de los que me quedan y me hago con el próximo.

Estos han sido los libros que más me han ayudado al menos en estos primeros meses, pero tengo pensado otro post sobre los libros de crianza, que más me han gustado, ya que en el tema crianza es un poco distinto según la manera en la que quieras criar y ver crecer a tus hijos, (todas válidas). A mi me gusta todo muy natural, la crianza en brazos, con amor, con apego, el movimiento libre, la pedagogía Montessori, el mundo Warldorf o Pikler y evidentemente, los libros que recomendaré siguen esa senda. llibres

No se llama guau, se llama perro.

¿Por qué le hablo a mi hija como a una persona normal?

Yo creía que era lo “normal” o puede que como muchas cosas, no me lo hubiera planteado nunca seriamente, pero no entendía ni entiendo a la gente que a los bebés les habla como si ellos mismos fueran niños con lengua de trapo, o simplemente no les habla demasiado porque total, solo son bebés y ya se sabe que no entienden nada. Evidentemente cada cual hace lo que le parece mejor para su hijo, pero por ese mismo motivo me sorprende que haya gente que no entienda que yo le hable a Miss Cheeks como a una persona, que es lo que es, sin menospreciar su inteligencia ni su capacidad para entender. No intento criar a una mini Einstein ni espero que sea una eminencia en la medicina gracias a mi afán por nombrarle las partes del cuerpo que toca lavar en la bañera, simplemente le cuento que está pasando a su alrededor, que pasará luego y como me gustaría que reaccionase ella.

No me hubiera puesto a escribir sobre este tema si no hubiese visto que mi actitud causa cuanto menos curiosidad. Todo vino porqué un día que estaba en la alfombra jugando con Miss Cheeks y otros familiares quise ir a la cocina a por agua, así que al levantarme, mi hija me miró y le dije, ahora vengo, voy a beber agua, te quedas aquí jugando, ¿vale? Y me di cuenta que estas “conversaciones” o esta manera de hablar con Miss Cheeks les resultó extraña. Tan extraña que lo comentaron, y Papi Vikingo les dijo que siempre lo hacía, que siempre le contaba lo que iba a hacer. Lo más gracioso y anecdótico es que rápidamente nos diagnosticaron a ambas de unas severas y agudas mamitis e hijitis crónicas y a pesar de estar ya acostumbrada a que el apellido de Miss Cheeks sea Enmadrada, eso me sorprendió.

Si, le hablo a mi hija, le cuento que es lo que va a desayunar, a veces hasta le pregunto que podríamos hacer para desayunar, aunque debería confesar que no espero más respuesta que un mamámamá o papápapá. Si se queda con su padre le cuento que voy a ducharme y ahora vuelvo, le explico que iremos a pasear a Rumba y que por eso nos estamos vistiendo y no creo que sea nada malo, al contrario, lo veo muy enriquecedor para ella. ¿Qué diferencia hay entre contarle o leerle un cuento y narrarle lo que va pasando en su vida? Yo sinceramente veo igual de normal y necesario para su desarrollo ambas cosas. Se familiarizan a muy temprana edad con infinidad de palabras ya que no se les limita a vocabulario infantil, tampoco vayamos a eliminar los filtros de palabrotas, todo en su justa medida, que no veo nada gracioso a un niño diciéndolas. Llamar a las cosas por su nombre, o más bien dicho, a los animales, ayuda a asimilar dos conceptos a la vez, como “quién” y “que”. El perro se llama perro y hace “guau guau”, pero no se llama guau-guau, es bastante distinto y creedme que lo entienden y lo asimilan perfectamente.

Si leerles cuentos desde pequeños favorece el hábito de la lectura, hablarles favorece el concepto de persona y da lugar a la participación y la relación con el entorno. Yo recuerdo ver a mi padre leer,  ponerme a su lado con mis libros y pensar que era increíble que se leyese libros tan gruesos. Me incitaba a seguir leyendo para poder leer los mismos libros que él, y lo mejor de todo es que creo que no sabe que en parte gracias a esos momentos ahora soy una devoradora de libros.

La verdad es que lo de no saber hablarle o no hacerlo, me tenía preocupada y cuando nació la pequeña vikinga, recuerdo que me medio obligaba yo misma a hablarle mientras la cambiaba. Imaginaba que los bebés que ya de por si están muy indefensos, que lo que quieren es lo que han conocido durante nueve meses, que no entienden aun este mundo fuera de mamá, los ponemos encima de una superficie dura, que no es el cuerpo blandito y acogedor de siempre, les desnudamos, con el consiguiente cambio de temperatura y les empezamos a mover para cambiarles el pañal, es normal que se alteren. Así que le hablaba, le contaba qué iba a pasar, y parecía que si oía mi voz calmada no se alteraba. Desde mi punto de vista, lo único que hago es implicarla en todo lo que hace sin ella haberlo decidido y no me parece tan extraño.

Al final solo puedo decir que sí, que lo confieso, le hablo a mi hija como a una persona normal, le leo cuentos desde que nació y tiene alguno favorito. Vivo con el miedo de tener que ir quitando carteles de “wanted” con mi cara y la reseña: cuidado, habla con su bebé. Pero la verdad es que luego se me pasa y sigo con mis conversaciones con Miss Cheeks.

Fomentar la lectura es ofrecer aventuras.image1