Exterogestación completada. Next level.

Pues si! hemos completado la fantástica para nosotras y odiada por muchos otros exterogestación. Es decir, los nueve meses que necesitamos los humanos para acabar de “formarnos” fuera del útero materno, porque  la verdad es que al nacer, comparándonos con otros mamíferos estamos claramente en “necesita mejorar”  en la asignatura de adaptación al medio.

9 meses dentro y 9 meses fuera.

Esa es la premisa de la que parte la exterogestación, de la inmadurez con la que nacemos los humanos y de nuestra necesidad de estar en continuo contacto con un cuidador, ya no diré solamente la madre, esto engloba a los padres, a las abuelas, los abuelos y a cualquier persona que cuide del bebé. Yo, por suerte he podido estar en casa con L y la he podido portear a todas horas y aunque no hubiera querido, no tenía alternativa si quería sobrevivir sana mentalmente al huracán de intensidad que es aquí la secretaria.

Se dice que necesitamos de esos otros nueve meses para ser medianamente independientes, poder valernos un poco por nosotros mismos y está claro que no la voy a soltar ahora al monte a que sobreviva en plan espartano, pero con diez meses recién estrenados, Liv dista mucho de aquél bebé tan extremadamente demandante, que podía hacerme pasar toda una tarde entera, con todas sus interminables horas, minutos y segundos sentada con ella colgando del pecho o los días enteros entre el fuar elástico, la bandolera y las siestas en brazos.

Cumplidos los diez meses ya son capaces de comer por si solos la comida que les ofrecemos, normalmente son capaces de desplazarse, ya sea gateando o dando pequeños pasos como la  amiga intensa, ya no necesitan tanto el pecho del cuidador y no me refiero al pecho como alimento, hablo del pecho del cuidador como cueva donde resguardarse, la mejor cama del mundo para dormir y evidentemente si les damos teta, el mejor self service del universo.

Pues bien, nosotras hemos llegado al fin de la exterogestación, y solo puedo estar contenta y agradecida de haberlo hecho así y sabiendo que repetiré con los futuros, a pesar de las críticas, a pesar de tener que oír muchas veces y de gente cercana que la estaba mal acostumbrando a los brazos, que eso era malo, que la tenía que dejar en la camita sola, que tenía que dejar que la cogiera más gente para que “se acostumbre a la gente”, como si al no cogerla todo el mundo la niña fuera a desarrollar alguna fobia. En fin, lo típico de los ilustres pediatras y pedagogos sin título oficial con los que coexisto.

Solo queda decir que ¡viva la exterogestación! y que evidentemente aunque no portees tu bebé se desarrollará con normalidad, pero nosotras hemos hecho los nueve meses de exterogestación gracias al porteo y ha sido mágico, fantástico y agotador a partes iguales.

Os dejo con algunas fotos de nuestros momentos de porteo desde que salimos del hospital. ¿Cómo puede pasar el tiempo tan depreisa?

See you soon!

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Las tres cosas menos útiles que compré

Como digo siempre, al ser padres primerizos se paga la novatada en muchos sentidos, pero sobretodo a la hora de comprar cosas que en tu cerebro de embarazada happy flower crees que os serán muy útiles. Cuál es vuestra sorpresa al ver una vez ha nacido en señor bajito o la señora bajita, que no es que sean poco útiles, es que directamente ni las miráis, así que os resignáis a guardarlas por si con el siguiente retoño hay más suerte, o las vendéis/ regaláis.

Hablando con Papá Vikingo, se me ocurrió hacer una lista de las cosas que si lo hubiera sabido antes, cosa que no podía porqué soy primeriza, no hubiera comprado. Hay gente que te da consejo, que te dice que no compres esto o aquello, pero al final supongo que lo tienes que ver tu misma, porque alomejor tu bebé si que lo utiliza, y la verdad, de todo lo que he visto inútil tener nadie me habia avisado.

La cuna

Con toda la ilusión del mundo compramos una cunita de colecho, ya que estábamos decididos a practicarlo. Pues bien, no ha hecho ni una siesta, ni media hora, nada, nada en esa cunita, eso si, nos servia muy bien para dejar los cojines dentro y para que Rumba se escondiera debajo cuando escuchaba algún petardo. Sé que hay niños que si la han utilizado y como depende bastante de cada bebé, nosotros la hemos guardado para los futuros, por si no son tan intensos como L, aunque la verdad es que me encanta tenerla en la cama conmigo. En definitiva, si no la tuviéramos tampoco pasaría nada. Evidentemente al hablar de la cuna de colecho, hablo igual de sus juegos de sábanas, el nórdico, los móvile y su larga lista de posibles complementos.

 

El parque

Nuestro parque era cuna alta y parque, lo compramos pensando que al tener la cunita de colecho en la habitación, necesitaríamos algún sito donde dejarla en el comedor y no era viable ir moviendo la de colecho de un lado para otro, porqué casi no cabía por los marcos de las puertas, y yo con una mano y la niña en otra liaba unos espectáculos dignos de ser grabados. Total, para que después Miss Cheeks ni oliera la cuna, pero yo era optimista y tuve esperanza durante un tiempo.

Leo esto y no puedo dejar de reír de lo ingenuos que fuimos pensando que Miss Cheeks dormiría siestas en el comedor, en la cunita, en nuestra cama… Ha empezado a dormir siestas sin mí a los ocho meses, ocho! Y lo de sin mí significa que previamente la duermo en la teta, me tumbo con ella en la cama, la tumbo, le doy más teta y alomejor y solo alomejor, puedo huir un ratito. En fin, que como digo, todo esto no lo sabíamos, y nos pareció indispensable tenerlo.

 

Bañera cambiador

Si hay algo que nos ha costó de coger y decidir fue la bañera, porqué si los lavabos son pequeños y encima tienen bidé, ya  estás perdido. No hay manera humana de meter una bañera dentro, es que no la hay. Nosotros entrábamos y sacábamos cada día la bañera, un armatoste, porqué yo me emperré en que la quería con cambiador, no sé porqué ciertamente. Más tarde compramos una de esas plegables y fue nuestra salvación, la poníamos encima del mármol de la pica cuando Miss Cheeks aun no se aguantaba sola sentada, más que nada para no destrozarnos la espalda y las rodillas. A la que ya se aguantó la empezamos a poner dentro de nuestra bañera que aunque tengamos que estar agachados igual,  no hace falta estar cogiendo a la niña y no salimos del lavabo en modo Quasimodo necesitando a un quiropráctico después de cada baño.

 

Hay bastantes cosas que hemos utilizado poco o casi nada, pero que sé de buena tinta que ha sido por cómo es la pequeña dictadora, porqué el carro por ejemplo, lo ha usado bien poco, es más, creo que hará como tres o cuatro meses que está plegado y guardado, porque no lo utilizamos, a pesar de que salimos a andar cada día durante una hora y a parte durante el día vamos a comprar y a hacer recados. Me refiero a que no estamos en casa todo el día, salimos bastante y nunca vamos con carro y Miss Cheeks no es peso pluma, para que engañarnos. No utilizamos carro porqué porteamos a todas horas, en cualquier lugar, con fular elástico al principio, fular tejido por casa, bandolera a ratos cortos como ir al súper y mochila para salir a andar con Rumba. El nido, por ejemplo fue otra de las cosas que de normal se le da bastante uso, pues bien, para variar con nosotros no funcionó, pero fue directamente porqué L no toleraba siesta alguna que no fuera en mis brazos. Ojo que ahora me vuelvo loca de alegría porqué puedo soltarla de vez en cuando. Y aquí mi reflexión, cómo han cambiado mis fuentes de alegría, y lo rápido que me vengo arriba cuando tengo media horita para mí, qué?

Pues bueno, esta es mi pequeña lista de cosas totalmente inútiles para nosotros, no quiero decir con esta lista que comprar la cuna de colecho sea una tonteria, porqué hay niños benditos que las toleran bien y no tienen el síndrome de la cama de clavos como aquí la secretaria, o hay familias que tienen un lavabo más amplio que el nuestro y pueden tener una bañera cambiador (a mi me encantan las de madera), y no se ven obligados a tener una bañera en modo Tuareg, viviendo en estado nómada cada día, de la habitación al lavabo, del lavabo a la habitación y así infinitamente hasta que te cansas y la vendes, como en nuestro caso y ya.

En fin, que si estáis en la dulce espera, por mucho que yo o la gente os diga, vais a hacer lo que os parezca mejor, porqué aun que te digan, siempre tienes la esperanza de que lo utilizarás. ¿Será porqué siempre en la tele, el cine y en todos lados pintan maternidades idílicas con niños que duermen mucho y muy seguido, sin necesidad de brazos ni teta? ¿Hay cosas realmente indispensables o es lo que nos “hacen” creer? Es un tema que me ronda mucho desde que he sido madre.

See you soon!

¿Por qué porteo?

Portear para sobrevivir al día a día.

Podría decir que solamente porteo porqué Mss cheeks es como un pequeño gremlin recién mojado, pero para ser sincera no es así. Cierto es que si fuera una de esas niñas benditas que solo comen y duermen en su cuna, sin necesidad de paseos exhibicionistas con alguna teta fuera y no tuviera “el síndrome de la cama de clavos”, en ese supuesto caso, portearíamos menos. La verdad es que digo que lo haríamos menos porqué incluso antes de decidir que empezábamos con la misión “expandir familia”, yo ya tenía claro que quería una camiseta de porteo. Tal era mi cabezonería con portear, que lo primero que compré fué un fular elástico, ni patucos ni body, un señor fular.

Ya me imaginaba yo con mi bebe, idílicamente bien peinada, con todo mi tronco superior tapado por una camiseta y alegremente paseando por el pueblo. Nada más lejos de la realidad, tuvimos alguna crisis con las bandoleras, ese primer fular elástico nos daba un calor infernal, la camiseta de porteo era muy incómoda para mi gusto, o puede ser que los 4,200kg de niña no estuvieran hechos para ese portabebés, pero la utilizamos solamente una vez en el hospital, y que decir de mi outfit a parte de que era totalmente al contrario de lo que una yo embarazada e inocentemente embelesada por las hormonas creía.

Al final decidí portear también en casa para sobrevivir, y vaya si funcionó! Pudimos volver a salir a pasear, a moverme con un poco de libertad y hacer alguna tarea, y Rumba, nuestra perrita, recuperó sus rutinas también; Y todo eso con Mss cheeks colgando cual koala.

Durante las temidas crisis o brotes de crecimiento hemos vivido pegadas a la bandolera, si algún día ha tenido dolor de barriga, la bandolera nos ha ayudado mucho, igual que con los cólicos y las noches en las que Mss cheeks decidía que no quería dormir más, pero tampoco quería que me quedara sentada con ella en brazos, el fular nos ha ayudado mucho. Y que decir de la mochila, que consiguió que se durmiera sin un pezón en la boca como hace siempre. La verdad es que el porteo nos ha dejado ver la luz en este día a día tan nuestro y caótico. Debo reconocer que es un poco adictivo, porqué notar a mi bebé tan cerca hace que me sorprenda a mí misma acariciando su espalda como cuando acariciaba mi barriga con ella dentro, exterogestación lo llaman, y es un sentimiento de apego indescriptible.

Reflexionando al escribir este post, creo que como quería caldo, la vida me dió dos tazas, y nació ella, Mss cheeks, la niña eternamente colgada de alguna de mis extremidades o pechos, la que me hizo tener un arsenal de portabebés y complementos digno de una tienda de porteo y la que nos ha hecho los más felices del mundo.